5 sept 2008

Ganandome el pan

Mi primer trabajo fue de mesero, bueno en realidad fue como el 3º o 4º, no recuerdo muy bien mis primeros empleos, es mas hasta creo que vendí el periódico y hasta paletas jaja, bueno pero esos no son empleos, solo lo hacia de vago.

Bueno, pues trabaje en un restaurante-café llamado “Reforma”, muy cerca de la cantina “San Juan”, tendría como unos 15 o 16 años aprox. Estaba en el bachilleres, y era lo único que conseguí rápido para las vacaciones de verano, normalmente trabajé en las vacaciones de la escuela.
Bueno pues era un jale de 8 hrs. como cualquiera, me negreaban bien cabron y las propinas eran bastante malas, lo bueno era que comia de todo y bastante rico, uno de los cocineros venia de Sinaloa (Los Mochis creo) y hacia los pescados que ni Dios.

Ahí trabajaba una cocinera que se mantenía agarrándome el pirrin, jaja, mas bien, cuando pasaba como que se le iba la mano y tómala! una leve caricia, la verdad es que me acostumbre a eso, al principio si me saque de onda, ya después me dijeron que así era ella y que ni me agüitara.

También trabajaba una mesera (bastante sabrosa) un poco mayor que yo, estudiante de ingeniería, que muy seguido le ponía con el cocinero sinaloense-mochiteco en el baño del lugar, en una ocasión los "cacho" el patrón en plena faena y fue un show, al final, siguieron trabajando ahí.

El trabajo era fácil, tomar la orden, pedirla en la cocina y llevarla a la mesa, en mas de 2 ocasiones metí las cuatro al llevar la comida, muy seguido iba un ingeniero a comer y a ese le volteé un plato de caldo, iba también un grupo de un bufete de abogados y a uno de ellos también le eche encima la jarra de limonada, y mas que ya no recuerdo.

Lo bueno era cuando me tocaba la caja registradora, ahí era cuando me “alivianaba” de lana, ya que las propas eran bastante groseras, ahí me desquitaba, los cigarros que se vendían no los registraba, o las comandas las hacíamos perdedizas, al fin del dia el dueño ni nos hacia cortes de caja, nomás llegaba y agarraba la lana el muy güey, el decía que nos tenia confianza (pobre pendejo).

Ahí dure cerca de 3 meses chambeando, al ultimo les avente el jale, el papa del dueño, un viejito que en el desayuno se tomaba como 25 pastillas no se para que cosa, un día me “cacho” leyendo el periódico (ese día iba pensaba ir al cine) y el muy ojete se encabrono y que dice “yo no les pago por haraganear” y que me pone a limpiar los vidrios de todo el local a las 2 pm bajo el rayo del sol, como yo ya estaba pensando en dejar ese “jale” lo hice de mala-gana y al día siguiente renuncie.

Me dieron mi lanita (una mentada) y me largue a mi casa a jugar videojuegos.

PD.- Se me hacia muy extraño-raro-pendejo que me pidieran el arroz con un huevo estrellado arriba

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